jueves, 8 de abril de 2010

Discurso de Robespierre el 7 de febrero de 1794.


Maximilien de Robespierre fue una de las principales figuras de la Revolución Francesa. El siguiente discurso que aquí os escribo es obra suya, fue pronunciado el 7 de febrero de 1794 ante la Convención Nacional y en él expone la necesaria unión de la virtud y la política revolucionaria para lograr la igualdad. (Unos fragmentos sólamente).


"La democracia es un Estado en el que el pueblo soberano, guiado por leyes que son de obra suya, actúa por sí mismo siempre que le
es posible, y por sus delegados cuando no puede obrar por sí mismo.

Pero para fundar y consolidar entre nosotros la democracia, para llegar al reinado apacible de las leyes constitucionales, es preciso terminar la guerra de la libertad contra la tiranía y atravesar con éxito las tormentas de la Revolución.

Pero como la esencia de la República o la democracia es la igualdad, el amor a la patria incluye necesariamente el amor a la igualdad.

Sólo la democracia es el Estado verdaderamente, la Patria de todos los individuos que lo componen, y puede contar con tantos defensores interesados en su causa como ciudadanos tenga.

Pero los franceses son el primer pueblo del mundo que ha establecido una verdadera democracia, llamando a todos los hombres a la igualdad y a la plenitud de los derechos de ciudadanía; ésta es, a mi juicio, la verdadera razón por la cual todos los tiranos coaligados contra la República serán vencidos.

En el sistema de la Revolución francesa, lo que es inmoral es impolítico, lo que es corruptor es contrarrevolucionario. La debilidad, los vicios, los prejuicios, son el camino de la monarquía."
Estas son las palabras de un revolucionario, firmes, sin pelos en la lengua, decía y expresaba todo lo que pensaba sin temer reprimendas ni polémicas; así era Maximilien de Robespierre.

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